Blogia

las esquinas

El Sentido

   Extraña circunstancia, puede que cada vez entienda menos a la gente que rodea. ¿El aislamiento es inducido o sobrevenido?

  ¿Qué patrón no logro desentrañar? ¿qué oscuro talento atesoro que nadie me entiende? ¿qué sentido tengo de más que hablo otro idioma de vida?

   Busco ese sentido, esa afición mía a flagelar la vida. Tengo una edad mediana alta y sigo rigurosamente el recorrido encomendado en el  mapa.

   Pienso que abriré los ojos cualquier mañana y encontraré mi vejez y mi muerte. ¿Me aterra?, no. Es un compromiso que adquirí con mis padres, el compromiso de terminar lo que ellos siguieron de mis bisabuelos: la continuidad de la nada.

   El sentido que busco en mí debe ser difícil de encontrar, la búsqueda se hará larga y no sé siquiera si llegaré al fín a detectar su olor o a mirarlo a los ojos. 

   Mi fín no será el fin, sino lo último que haga. Intento prepararme para eso, intento entender y descifrar la vida, quiero llegar a entender nuestro devenir ¿inútil?

 

La variable

El tamaño del tiempo no se mide en segundos, minutos...ni siquiera por sentimientos. El tiempo, su paso, es una variable que oscila entre el todo y la nada, quiero decir, entre el nacimiento y la muerte. Lo demás no tiene presencia.....

 

RAE - variable estadística.

1. f. Mat. Magnitud cuyos valores están determinados por las leyes de probabilidad, como los puntos resultantes de la tirada de un dado.

Cerrado para siempre

cerrado para siempre...

El otro día estuve en casa de mis padres, en mi casa. Han pasado casi dos años desde que mi padre murió, desde entonces permanece vacía. Yo he rehecho la vida en otra parte.

En principio, no sabría contar si ha sido mejor o peor. En un primer momento, tenía claro que en aquel lugar de tantos recuerdos yo no podría sobrevivir pero, el tiempo va cambiando los humos y ahora encuentro otros argumentos.

La vida en aquella casa parece lejana y borrada en el más profundo del recuerdo. Mi madre adoraba su casa y creía que yo viviría en ella, solo cuando empecé con la idea de hacer otra lejos de allí, detectó que las cosas se acababan. Aún así, ella y mi padre apoyaron ciegamente la idea y creyeron en lo que yo creía. Me preguntaban que "¿para cuándo?"...Mi madre no llegó a ver la casa ni levantada y mi padre apenas....

Sé que el dolor se manifiesta como cada uno lo siente; sé que todos pasamos por esto, unos antes otros después...pero ¡como hecho de menos a mis compañeros de tantos años!

La foto que cuelgo la hice estando mi madre viva, sabía en ese momento que las cosas iba a cambiar. Es como una metáfora de lo que luego sucedió. Y, conforme el tiempo va pasando, lo veo más claro: vivimos en una farsa galopante destinados a la nada.

 

Mari Cruz. A mi padre, un recuerdo inolvidable.

El Juan el Palos, como todo el mundo lo conocía y lo llamaban, mote que llevaba con gran orgullo y que heredó de su padre.

Hombre esbelto, alegre, buen padre y buen abuelo. Sus nietos eran lo más importante para él. Siempre hacían con él lo que querían y el abuelo siempre contento. Le gustaba ir a la huerta con su “Cristobicas” y que lo llevara de compras a los supermercados.

Le gustaba beber una cerveza después de comer y andar, andaba mucho, siempre con su hermano Jesús. Eran dos hermanos inseparables, a todos sitios con su nene como él le decía.

Con los amigos en los bancos de la calle, hablando de sus cosas. Si no salía a los de la casa, todos preguntaban que pasaba, lo llamaban desde la ventana: “¡palos es que no sales hoy!” y siempre contestaba “¡voy ahora mismo!”; salía y estaba toda la mañana en la calle.

Después de comer gustaba ver las noticias en la tele y no había quién le quitara la tele ese momento. Solamente a una persona le consentía que le cambiara el canal en esa hora: mi hijo Franci, como lo llamaba. Parecía que era su predilecto y mi madre le decía: “Juan,  todos lo nietos tienen que ser iguales”, pero por aquel entonces era el único nieto varón y le permitía todos los caprichos. Mi hijo, por su parte, siempre estuvo con su abuelo, hasta el último momento.

Yo escribo estas líneas y, cuando las leo, me paraliza el recuerdo de este hombre. Podría estar escribiendo de él horas y no terminar nunca. Era mi padre y yo su hija Mari Cruz “la del palos” y me siento muy orgullosa de que me llamen así y llevaré el mote con orgullo, como mi padre lo llevo,  mientras vivió.

El palos dejo esta vida el 6 de diciembre de 2008, como el quería, acompañado de su familia. Se fue tranquilo con mi madre, con su Marianica, como la llamaba.

Mis padres fueron los mejores del mundo, a los que siempre he querido con locura y que, quizás, se lo tendría que haber dicho mientras vivían. No los olvidaré jamás. Todos los días los hecho de menos y, aunque viviera mil años nunca los olvidaría.

Juan el palos y la Mariana de la esquina, ellos se fueron pero la vida pasa para todos. La muerte nos ha separado pero los recuerdos quedan para siempre y nadie logrará separarme de los que guardo de ellos.

6

Hubo un tiempo en el que la vida era completa y estaba saturada de espacios bellísimos. Era una época de fatiga y, a veces, sufrimiento pero de gran alegría.

El seis siempre ha sido mi número favorito, llegué a confundirlo con la buena suerte. Ese “seis” era el de los miembros que componían mi familia. Lo conté y reconté miles de ocasiones y, a fe mía, que lo gocé mientras pude. Mis padres y cuatro hermanos. Todo el mundo tiene recuerdos de su infancia pero los míos son enloquecedores de amor y una enorme nostalgia me deja un vacío en el alma que se que no podré llenar..

Sé que este periodo en el que ese seis ha desaparecido para siempre, las cosas van a ser muy duras y complejas; sé que lo miro en fotos y se me cae el mundo encima pero también sé que esto es normal y que la vida tiene que seguir su curso y que las personas pasan; y también que su recuerdo permanece, aunque solo en la siguiente generación.

No me quejo pero me destrozo por dentro. Creo que hay que seguir y ver la posibilidad de conseguir un poco de felicidad después del huracán.

 

 

Eternas gracias para mis sobrinas María Belén y Yolanda

Gracias eternas y verdaderas por esta carta extraordinaria que, no lo dudéis, me llega a lo más profundo del corazón.

Carta a mis abuelos - Yolanda y María Belén

La tristeza, ese sentimiento tan ambiguo, que no se puede explicar, hace que el alma sufra, un dolor inaguantable y que quema, ese sentimiento que no te deja pensar en otra cosa más que en los momentos que has perdido, aquellos que antes vivías y a los que no le dabas demasiada importancia, porque simplemente eran situaciones de la vida cotidiana. Era normal encontrar, a mis abuelos en su casa, o sentados en la esquina, esa esquina, que  le ponía el sobrenombre y de la que ella estaba tan ,tan orgullosa.

Llegábamos poco a poco, “su Cristobicas”, “su Mari”, “su Jesús” y “su Doloricas”. Les gustaba que estuviéramos todos en su casa, tenernos cerca. Las veladas del 31 de diciembre empezaban con la reorganización de la casa, la que había sido de sus padres y en la que habían criado a sus hijos, “los sofás a la habitación de la abuela” decía siempre mi padre, Cristobicas, baja las sillas del dormitorio”, decía mi abuela; y así esperábamos la hora de pinchar los globos y tirar los confetis, aquellos por los que nuestros padres nos regañaban, era mi abuela con su increíble dulzura decía: “dejad a los muchachicos”, mientras mi abuelo demostrando el gran cariño que procesaba por cada uno de sus nietos decía “el Franci aquí a mi lao’ ”. Podría contar en mis 23 años, infinidad de veladas como esas, las que a partir de ahora, todos echaremos de menos.

Me sumerge una gran tristeza pensar en aquella casa, en  “Los Pinos”, ese barrio que mi abuela adoraba. Se me encoge el corazón el pensar que nunca se volverán a repetir esas risas y llantos, y que jamás volveré a ver a mi abuela con su delantal verde, el pelo blanco como la nieve y esos inolvidables ojos azules, despidiéndose de mí cuando mi padre me montaba en el coche, nunca fallaba, hiciera frío, calor, lloviera...ahí estaba siempre con una sonrisa en los labios, esperando una nueva llegada; ni a mi abuelo llamándome de su peculiar manera “Mari Belén”, cuando me hacia esos comentarios cómplices.

Recuerdo esos paseos por el barrio, a mi abuela llevándome de la mano al puente de Jesucristo, ese en el que creía con absoluta devoción, hacíamos  siempre el mismo recorrido, siempre la misma gente, pero nunca los mismos momentos.

 Situación inolvidable la del chocolate en la despensa, el trozo siempre preparado para los golosos de sus hijos y nietos; ese cocido maravilloso que sólo ella sabía cómo hacer, y que no he vuelto a probar otro igual desde entonces. También recuerdo a mi abuelo en su huerto, sus charlas en el banco después de cada jornada, y cómo lo saludábamos al pasar cada día con el coche para llegar hasta su casa. Más tarde aparecía él, después de haber visto a su “nene” , cita a la que no podía faltar, aparecía con su inconfundible figura esbelta coronada por su gorra de siempre, sonriendo, y preparando algún tipo de “piti” para que sus hijos se tomaran algo con él...

 Se me parte el alma de pensar que mis primos pequeños, nunca van a poder vivir todo aquello que hicimos nosotros en esa casa. Sólo me queda el consuelo de saber que esa siempre será su casa, nuestra casa, la que llevaremos cada día en el corazón y en nuestros recuerdos, la que no olvidaremos por mucho que ellos no estén.  Siempre será su casa, la de mi madre Mariana, la Mariana de la esquina, y de mi abuelo, el Juan el Palos.

Juan, la farola arde

Creo que hay cosas difíciles de contar. Posiblemente la vida no dá para más. En algunos casos no caben las palabras ni los gestos. Sé que el mundo cambia y se ramifica y olvidamos nuestros origenes porque es lo mejor. El pasado es eso, pasado. Nosotros también seremos pasado.

Juan era una persona anárquica y tranquila. Puede que fuera un poco egoista y poco amigo de las palabras. Su jerga eran los hechos y los ejemplos. No tenía grandes amigos ni grandes enemigos, era un padre ejemplarmente modélico pero disperso. Su vida ha sido como la de tantos otros en la postguerra española: sufrimiento. Sin embargo, todo el que tuvo algo que ver con este gran hombre entendió su forma de vivir que para muchos era rara.

Fue un luchador. Emigró a muchos lugares de España y luego se atrevió con Francia. Eran aquellos tiempos donde salir de emigrante era como si estuvieras apestado (no han cambiado mucho las cosas). Aquellos inviernos en el sudoeste francés, sin más compañia que los recuerdos propios, creo que lo forjaron. Eran días y días sin hablar con nadie y el trabajo despótico en la viña no dejaba más resquicio. Luego volvía en verano para la vendimia. Así el y su mujer hicieron un equipo que crió a cuatro hijos de los que estoy seguro siempre se sintieron orgullosos.

Ahora que el tiempo nos ha traído su fín creo que he llegado a entenderlo. Lo ví morir y doy gracias al destino por ello. Su último aliento y nuestras manos enlazadas fueron un solo instante. Su muerte me ha hecho un gran daño que no se como reparar y, me ha enseñado a quererlo hasta el final de mis propios días.

En sus últimas semanas entendió la situación  y vió que el mundo, este mundo, se detenía para el. Yo no soy creyente y, después de esto, ya no cabe marcha atrás. Sé que no hay dios, solo la propia naturaleza nos albergará después de la muerte. Su sufrimiento es el mío y el de mis hermanos. Esa última noche que pasamos con él....

A mi padre amadísimo que murió el sábado 6 de diciembre de 2008 a las14.40 horas.

La vida circular

 

<!-- /* Style Definitions */ p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal {mso-style-parent:""; margin:0cm; margin-bottom:.0001pt; mso-pagination:widow-orphan; font-size:12.0pt; font-family:"Times New Roman"; mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} p {mso-margin-top-alt:auto; margin-right:0cm; mso-margin-bottom-alt:auto; margin-left:0cm; mso-pagination:widow-orphan; font-size:12.0pt; font-family:"Times New Roman"; mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} @page Section1 {size:612.0pt 792.0pt; margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; mso-header-margin:36.0pt; mso-footer-margin:36.0pt; mso-paper-source:0;} div.Section1 {page:Section1;} -->

De pronto se oye llorar a un niño... el silencio(larga pausa)................................................................Apreciamos nuestra obsesión por la vida y nuestro despego hacia la muerte. La verdad es la vida y esta es circular como un veneno que nubla la mente.

El amor también es circular pues come de la vida y de la muerte.

Circular también la desgana o la desgracia; redonda, como melón, es la inocencia que nunca desaparece.

El arte es circular con su frondosa capa egocéntrica y pirómana.

El seno materno no es la teta sino el circulo perfecto, ese círculo pediátrico que acalla al hambriento.

El adorno navideño es circular y doloroso recuerdo de los que no están.

La burla y la estafa son circunferencias gemelas que hunden sus garras en el corazón del burlado y estafado.

El tiempo es circular.

La muerte es la llegada del que se escapó. Es el fín del círculo acabado.

Las decisiones son circulares y repetitivas, llenas de sacrificio y sufrimiento.

El tono de una voz es redondo y de dudosa procedencia.

Las estaciones, los recorridos, los corazones rotos, las almas partidas, las abandonadas, las dilapidadas, las difamadas, las que están en entredicho....

El planeta Tierra es circular.

El temple del buen torero, el faro del perdido, el ojo del amado...son circulares.

El niño ya no llora, está durmiendo dentro de un círculo cerrado por los brazos de la madre.

....¿La vida es circular?

Mariana

Cuando recorro el camino de entrada al pueblo de mi infancia, siempre espero encontrarla sentada en el poyo o charlando con sus vecinas. Sigo esperando oir su voz de terciopelo, su presencia amorosa y su bondad infinita. Creo que voy a llegar a aquella Moratalla llena de luz, de olores maravillosos, de atardeceres sublimes, de amores esperados. Aquel pueblecito encantado de conocerse, de aquellas gentes orgullosas y cerradas en su propia felicidad. ¡Ah...aquella felicidad! ¡Cuanta inocencia!...Ella era diosa indiscutible, virgen echa persona, santa...Nadie como yo puede juzgarla, nadie ha sido tan suyo como lo era yo. Ella, mi padre, nosotros...aquel mundo entregado a la alegría lleno de problemas que resolvían con delicadeza extrema. Ahora, despues de ocho meses que se fue, sigo esperando encontrarla en nuestra casa, en su cocina, en su terraza...a veces espero que se me aparezca y me abraze largamente, con aquel amor eterno que profesaba a sus hijos. ¡Cristobicas...Cristobicas...! Todavía me tiemblan las lágrimas cuando la recuerdo y no puedo aguantar que broten de mis ojos, heridos en lo más profundo. Si no lloré sangre cuando se murió es que no podía del dolor, ahora, hoy, lloro cuando veo sus últimas manos rodeadas por la mías....Jamás podré superar su muerte! Algo en mí se fue definitivamente. La vida, entretanto, me la sustentan mis hijos, mi mujer, mi padre y mis hermanos...¡jamás superaré la muerte de aquella madre que para mi era como ninguna! No doy crédito a que se haya ido, no hay día ni hora, ni minuto, ni segundo que no la añore; es una sed que se me aprieta en la garganta y estrangula mi alma. Es el dolor extremo y eterno de saber exactamente lo que se ha perdido. No hay cura para esta tempestad, el naufrágio está garantizado; los nubarrones, negros como lobos en la noche, dentellean mis esperanzas y las reducen a carnaza devorada. Es el fín de los tiempos, no hay nada que hacer ni restos a los que cogerse para no hundirse. No hay sol ni por la noche sale la luna, no hay amanecer ni atardecer; no hay amor, ni soledad, simplemente no hay. Un agujero negro ocupa el sitio antes ocupado por la ilusión y la ternura.

Cuando miro sus cosas me derrumbo, no puedo pronunciar un pensamiento, solo la locura me ampara. !Como la hecho de menos¡ Si esto sigue así será mi fin, no podré continuar sin ayuda. Ella era el horizonte azul, la estrella fugaz, el viento salvador, el madero al que coger la vida en este inmenso naufragio que es la existencia. Si hay dios nunca lo perdonaré. Si él ha hecho esto pido cadena perpétua para el. El sufrimiento que puedo atestiguar hará que lo condenen. Esto es inhumano y enloquecedor.

El río de la vida

La mamma morta

 

Mataron a mi madre en la puerta de mi cuarto;Moría y me salvaba!después, de madrugada yo con Bersi vagaba,cuando de pronto un lívido brillo parpadeaba e iluminaba delante de mí la oscura calle!¡Miro!¡Ardía mi casa!¡Y así quedé sola!¡Y alrededor la nada!¡Hambre y miseria!¡La necesidad, el peligro!Caí enferma,y Bersi, buena y pura,de su belleza hizo negocio,¡un contrato por mí!¡Llevo la amargura a todo el que me quiere bien!¡Fue en aquel dolor que a mi vino el amor!Voz llena de armonía y dice:"¡Sigue viviendo! ¡Yo soy la vida!¡En mis ojos está tu cielo!¡Tú no estás sola!¡Tus lágrimas enjugo!¡Estoy en tu camino y soy tu soporte!¡Sonríe y espera! ¡Yo soy el amor!¿Es todo lo demás sangre y fango?¡Yo soy divino! ¡Yo soy el olvido!Yo soy el dios que baja al mundo del empireo, y hace de la tierra ¡un paraíso! ¡Ah! Yo soy el amor, el amor, el amor"Y el ángel se acerca, me besa,¡y es el beso de la muerte!Mi cuerpo es de moribunda.Conque tómalo.¡Yo soy ya una cosa muerta!

El alba te recogió en sus brazos, y con su arrullo, te fuiste.

La Tristeza...el Dolor...el Amor..., otra vez; la Tristeza...el Dolor...el Amor. Aquella mañana muy fresca, aquel sueño profundo, aquel último suspiro. Entre sollozos te escribo, te mando este alegato de Amor Eterno. Fueron muchos años mirándote a los ojos, esculpiendo con tus manos las mías, entregando todo, todo, todo. Si hubiera palabras, las escribiría en este texto, saldrían de mis labios pero no las hay. No puedo encontrar la forma de llorarte como te mereces y me siento frustrado y herido en los más profundo de mi ser. Tal vez el mejor homenaje es que solo alcance a llorarte, a bendecirte y a no olvidarte jamás. No hay nada que aplaque mi Dolor con mayúsculas. Mis hijos me enamoran y me alientan, pero tu pérdida no logro llenarla; no hay piedra que poner en el agujero, no hay puerta que cerrar para que no entre la melancolía y la soledad.

De vez en cuando, a escondidas, miro fotos tuyas. El desgarro que sufro es como de cuerpo quemado, de tiro certero, de cuchillada asesina...Si encontrara palabras....Si fuera capaz de recitar unas palabras para tu memoria...No encuentro la respuesta y no atisbo mejora. El mundo ha cambiado, el tiempo ha pasado, el silencio ha llegado. La vida sigue, claro está, pero tu no estás y yo solo puedo llorarte porque no encuentro la frase que me redima, que me exculpe de lo que pude hacer y no hice. Creía que podía mirar a la cara a la muerte, ahora sé que puedo y sé que puedo porque no me da miedo. Se que tu me esperas, en forma de átomo nervioso y valiente. No me da miedo la muerte porque se que tu estás allí y que me esperas.

Solo quiero dejar constancia de una cosa: te quiero y siempre te querré y no hay barrera, ni la misma muerte, que pueda con esto. Te recordaré todos los días de mi vida y mis últimos pensamientos serán para ti.



A mi madre amadísima Mariana que murió a las seis de la mañana del día 9 de septiembre de 2007.

Nubes blancas

Mirando el cielo las vemos y no nos importan. Son la inmensidad que no entendemos y que, por tanto, no nos preocupa. Son algodones temblando sobre nuestros pequeños cerebros. Sin respuestas, solemos achacar su creación al dios de cada cuál, pero no creo que ni un dios puediera hacer trabajo tan inmenso: las nubes blancas.

Nosotros somos como ellas: nacemos, brillamos con belleza infinita y luego nos esfumamos en la inmensidad del cielo eterno. Estamos de paso y vagabundeamos por el río de la vida, recogiendo sentimientos que luego solo nos valen para dañarnos en lo más profundo.

Nos cruzamos con otros muchos, incluso podemos parecer otra cosa de lo que somos, pero en realidad solo somos humo que en su momento desaparecerá para jamás volver a realizar la misma figura que creemos ver en el cielo. Eso sí, nos esparciremos por el infinito y viviremos de otra manera más eterna. No creo que haya algo despues de la muerte, pero como no creo que haya nada, tampoco sufriremos. Simplemente dejaremos de amar, creer, odiar....

Hay personas que no entienden la precariedad de nuestra vida. Hay algunos que no entienden que somos nada comparado con el gran infinito. Somos como una vela que se apaga con un simple soplo y en cualquier momento. Solo somos eso.


Podría volar...

Me encuentro aislado en un mar de ocasiones, al borde del abismo estelar. No tengo más que perder...Estoy seguro de que puliré lo que me quede pensando en cerrar los ojos y encontrar el infinito, la eternidad al lado de los míos. Me veo eternamente abrazado por mi infancia y la infancia de mi hija. Cierro los ojos y veo un mar de pinos verdes de rabia. Ahora ya no importa nada, si tuviera que morir, moriría y le diría adiós al encuentro de mis más profundos pensamientos y mis anhelos más ocultos.
La verdad no tiene dos caras sino muchas aristas y esquinas que nunca descifraremos. El humano es un ser simple que se hace
asimismo complejo. La vida no es nada sin esa complejidad, sin esos enormes problemas que nos creamos y creamos. Si viniera un ángel sabríamos que el cielo existe, pero nadie lo ha visto ni se ha topado con él: no hay dios. Y cierro los ojos y veo una enorme extensión de blancas nubes de algodón, donde descansan mis seres amados perdidos, donde nada es un problema y donde los sueños han desbordado a la realidad. Ahora ya no importa nada, el sol que me mancha la cara, la alegre brisa que me cierra los ojos de placer....podría volar....

Sin rumbo

Me he puesto a escribir sin rumbo. La vida es esa espina que siempre está clavada en el alma y que, cuando haces un mal movimiento, te hiere en lo más profundo. Si, esa es la vida. El tiempo...y la vida, el silencio...y la vida, el dolor y la vida....el adiós y la vida...
Tengo ochenta razones para estar triste y otras cuatro para ser feliz. Iba sin rumbo hasta que vi el final. Lo cierto es que lo andaba buscando desde siempre, si querer. Más era el miedo que me empujaba a buscarlo que la curiosidad por encontrarlo. Ahora, que lo veo, no me da miedo sino pánico y un dolor difícil de describir, supongo que como son todos los dolores del alma. Ya no tengo las mismas entrañas, mis sentimientos se han bloqueado y mi sufrimiento pide paso. El dolor se acerca y me hace retroceder hacia el lado infinito de la vida, ese que solo uno puede sentir. Nadie te puede acunar entonces.
El olvido es como la muerte y la muerte es como el olvido. Los hay que mueren olvidados y los hay vivos pero que se olvidan de lo que fueron, ¿qué es peor?. Ya sé: "el mundo sigue girando". Igual para mí se está parando, aunque lo que yo deseo es que se invierta y gire hacia atrás: imposible.
Visto pues el final del túnel, ya sé cuál es mi rumbo y cuál es mi final. Ya he marcado un rumbo fijo que no variará. Lo siento porque me destroza el alma.

A mi madre.

Mirada de niña

No sé que es lo que mira, ni lo que piensa, solo sé que le brillan los ojos como lo que es: una niña de poco más de 4 años. Alguna vez intento escrutar su mirada y, ante su belleza, no puedo concentrarme y sentir su odisea, la aventura de un niño que crece. Yo intento que sea feliz, hay muchos obstáculos, pero lo intento. Ella, entretanto,  juega y vive. Es la alegría hecha carne. No mantiene pleitos con nadie y tiene mentalidad de lider y opinión propia de librepensadora. Es, a la vez, mi sueño hecho realidad. No hay palabras que puedan disimular mi amor, incluso mi respeto por ella.

Sé que la vida puede separnos pero, también sé que es la cosa que más amo, la que más adoro y la que más admiro. 

Sencillo

Vemos como la lucha continua. El espacio entre el amor y el odio es finito. El sentido del tiempo empieza a entenderse, su crueldad y lejanía se empiezan a notar. ¡Dulces sueños de adolescente nervioso que, ahora se manejan en forma de tristezas aburridas!.

La situación no cambia, se debilita, obligándote a mirar atrás como el niño vuelve la cabeza buscando a su madre perdida. Las situaciones, obligaciones y anhelos incumplidos te cuentan al oído sus despojos. En cierto sentido, debemos estar preparados para lo peor.

Pudo haber sido.....como aquella canción de Antonio Machín: "..aquellos ojos verdes serenos como un lago...", "aquellos ojos verdes que nunca besaré."


Ve con ellos...

La tierra huele a limpio, el sol calienta mi cara y una suave brisa me abriga placidamente.
Veo a los lejos un atardecer con un sol solitario que ahoga sus penas en las sombras de la noche. Percibo el murmullo de las hojas del otoño caer al suelo estrellado del ocaso. El olor a tierra húmeda se hace más intenso y el placer envuelve mi alma. Estoy en mi casa, con los míos. Devuelvo la mirada a mi padre, a mi madre...Recorro sus caras con las manos y noto amor, ternura y un sosiego difícil de explicar. Mi madre se acerca, pone sus manos en mi cara y me lanza un beso que me hace estremecer. Ha sido tan tierno que las lágrimas brotan por mis mejillas y humedecen sus manos hechas pedazos de tanto querer a los suyos.Yo lloro, y lloro como nunca.
Después, salgo de mi casa y vuelvo a la calle donde me crié. Todos mis amigos me reconocen y me invitan a jugar con sus juegos infantiles. Cuando se hace demasiado tarde me voy a mi casa y mi madre me acuesta. A ella, a mi padre y a mis hermanos les digo un "hasta mañana" deseoso del despertar.

Abro los ojos a la mañana siguiente y oigo un ruido fuera de la habitación. Mi madre debe de estar haciendo algo (¡esta mujer no para nunca!). Me levanto de la cama, un tierno rayo de luz ilumina el cuarto; me miro al espejo...Soy yo ahora, todo ha sido un sueño de lo que fue. Tengo casi cuarenta años, mujer e hija a las que quiero con un ardor mortal pero siento la amargura extrema de aquellos años de infancia que jamás volverán. Espero que en mi lecho de muerte todos podamos reunirnos, los de antes y los de ahora, y gocemos por siempre de una eternidad infinita de amor.

A Mariana y a Juan por su amor infinito.

\

Como una tremenda estocada recibo su aliento entre las tinieblas de la noche, como un tren de mercancías que me arrolla a toda velocidad y con todas sus toneladas...El frío tacto de su cuerpo me absorbe el alma y me levanta de la cama como si fuera una pluma. Es la versión oscura de la sensatez, es el murmullo aterrador del gélido viento del polo, es la garra del lobo clavada en la piel o el oscuro zarpazo de la melancolía...Es el pulcro roce del mármol de una tumba, el huracán que mata sin compasión, es la tempestad que destroza la dignidad, son tus labios mordiendo los míos...No hay posibilidad para escapar, todo es en vano.

Ese es el significado de la pasión y el deseo: un contrasentido inminente y devorador.

Texto inspirado en el tema de REM: "The one i love"